Clive Oppenheimer: “trabajar entre volcanes es mi hábitat”

Clive Oppenheimer: “trabajar entre volcanes es mi hábitat”

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El profesor de la Universidad de Cambridge y asesor de Werner Herzog en ‘Into the inferno’ estará charlando con el público mañana en FICMEC

 El vulcanólogo británico Clive Oppenheimer se atreve a definir la película ‘Into the inferno’ en una sola palabra: “volcanes. Aunque puedo hacerlo también en tres: humanos en volcanes”. Oppenheimer asegura que “trabajar entre volcanes es mi hábitat, más que trabajar con un ordenador en mi oficina. Yo estaría encantado de visitar volcanes también en mis vacaciones”.

Oppenheimer es profesor de esta disciplina en la Universidad de Cambridge y ha sido el asesor de Werner Herzog, el oscarizado director de cine, en ‘Into the inferno’. El británico estará mañana, jueves 1, realizando un coloquio antes de la proyección del documental. Será a la 17.00 y, posteriormente, a las 19.30 horas se visionará la cinta de Herzog.

Con respecto a trabajar con el director alemán, el vulcanólogo británico declara que fue una colaboración muy natural. Se conocieron en la Antártida en el rodaje de ‘Encouters at the of the world’ y en seguida llegaron a la conclusión de realizar una película no solo sobre volcanes sino “hablar de las personas que en viven en territorios volcánicos”, explica.

Durante el rodaje de ‘Into the inferno’ “tuvimos la fantástica oportunidad de grabar los drones las escenas de los volcanes de cerca y cada vez que los regresaban recambiábamos las baterías de tal manera que no perdíamos más de 10 minutos de película”, narra. Además, recalca que había algunas localizaciones en “las que grabamos donde el riesgo era mayor así que limitamos más el tiempo. Para mí lo más arriesgado era coger el coche e ir por las carreteras de Indonesia o Etiopía, al filo de la muerte, casi”.

Oppenheimer tiene claro que escalar un volcán es que “una vez llegas al cráter puedes observar muchísimos fenómenos inimaginables”. Al preguntarle dónde se siente más cómodo, en un volcán o impartiendo clase, el británico lo pone “a la par. Disfruto mucho enseñando”, confiesa y añade que “cuando tienes que ir y acampar durante días en una tienda es una experiencia muy distinta a dar una hora de clase”.

Se considera seminómada: “siento que necesito moverme, no puedo quedarme en el mismo sitio durante más de tres meses. Cuando fui a la Antártida fue una experiencia increíble por el hecho de estar tan apartado del resto del mundo”, declara.

Un archipiélago, un modelo vulcanológico

 “Canarias puede considerarse uno de los modelos dentro del mundo de la vulcanología. El Teide es, de hecho, bastante similar al Everest así que he estudiado muchos de los datos científicos sobre este volcán”, destaca.

La próxima aventura de Clive Oppenheimer es Corea del Norte. Cree que es probablemente el lugar más diferente en el que ha trabajado. “Es complicado no poder enviar correos electrónicos a tus colegas en la zona. La comunicación ha sido el aspecto más complicado en este caso”, explica. “Están aislados en cierta manera ya que no tienen acceso directo a revistas especializadas y no acuden a conferencias internacionales, por lo que en muchos casos tenemos ideas muy distintas”, añade el vulcanólogo.

Foto Luz Sosa



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