La revancha del sonido

La revancha del sonido

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Carlos de Hita no es un tipo cualquiera. Es uno de los mejores sonidistas de nuestro país y está especializado en crear la banda sonora –que no es exactamente lo mismo que la música, no se confundan– de documentales dedicados a la naturaleza. El año pasado tuve la oportunidad de llevarme una tremenda sorpresa (ya se me ha pasado el susto) cuando Carlos me contó, aquí en FICMEC, que los sonidos que escuchamos en un documental cuando, por ejemplo, un oso pasa junto a un riachuelo no son los que emitieron realmente ese oso y ese riachuelo en ese preciso instante, sino que se graban en otro momento, aunque en circunstancias similares, y cada uno en un archivo diferente: el oso, el río, el viento, los árboles…

El oficio de este maestro es tan peculiar que ni siquiera tiene claro cómo llamarlo: sonidista, director de sonido, productor de sonido, sound designer… Ninguno le gusta y ninguno (o tal vez todos a la vez) responde exactamente a lo que él hace.

Se queja Carlos de Hita de que el mundo audiovisual, y concretamente los festivales de cine, dedica mucho tiempo a alabar y premiar la labor de los directores y de los encargados de la imagen, mientras que de los responsables del sonido se piensa que «van a lo suyo y que no son importantes». Así me lo dijo hoy mismo. Por eso ha inventado, tomando como punto de partida la idea de cine mudo –el cine que no tiene sonido–, el concepto de cine ciego, o sea, el que se ve con los oídos. No es nada nuevo en él: ya lo practicó durante años con Iñaki Gabilondo en la cadena SER y también lo hizo en la sección «El sonido de la naturaleza», que tantas veces oí en el diario digital de El Mundo sin saber hasta hoy que esta serie sonora era cosa suya.

En su tercera visita a FICMEC, De Hita está impartiendo un taller de sonido para alumnos de audiovisual del IES La Guancha. Y, a diferencia de lo que se suele hacer en el rodaje de una película –grabar la imagen y después pedirle al sonidista que registre el sonido–, en esta ocasión han sido los jóvenes de La Guancha los que han escogido cuatro escenarios sonoros del entorno de Garachico para cazarlos con sus micrófonos y, después, les han pedido a dos cámaras que vayan a esos lugares a tomar las correspondientes imágenes. La tortilla se ha dado la vuelta. Es la revancha del sonido.

 

Ramón Alemán
Foto Luz Sosa



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