El cine de Momoko Seto propone una aproximación original a la cuestión ambiental

El cine de Momoko Seto propone una aproximación original a la cuestión ambiental

  • La directora japonesa aborda la problemática ecológica con una perspectiva sensorial que permite al público identificarse en la historia

La japonesa Momoko Seto propone una aproximación original a la cuestión ambiental, no explícita en términos científicos ni políticos o sociales. “Es otra manera de aproximarse a la ecología, no de una forma académica ni de contar lo que va a pasar, sino que es otra forma de evidenciar que el cine nos puede mostrar problemáticas, pero no como lo hace un artículo científico”, apunta en el entorno de la Casa de los Cáceres, en Icod, al llegar a la 28ª edición del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC).

Seto explica así la filosofía que guía su trabajo cinematográfico, en el que ha destacado por la creación de la serie serie Planet, compuesta por cuatro cortometrajes, entre ellos Planet Σ, galardonado en la Berlinale de 2015. En FICMEC, la cineasta presentó su primer largometraje, Dandelion’s Odyssey (77’/ 2025 / Francia, Bélgica), con el que ganó el Premio Fondation Gan y en el que combina animación 3D, macro en imagen real y time-lapse para contar el viaje por el cosmos de Dandelion, Baraban, Léonto y Taraxa, cuatro semillas del mismo diente de león que se salvaron de una explosión nuclear que destruyó el planeta Tierra y se ven lanzadas al cosmos en un viaje por planetas y constelaciones.

“Propongo otro enfoque hacia la naturaleza. En mi película no hace falta explicar lo que está mal ni plantea lo que hay que hacer, sino que intenta hacer sentir cosas que no hemos sentido anteriormente, al acercarnos a lo que hay a nuestro alrededor a la misma altura que nosotros. Es otra forma de aproximarse a la ecología, no de una forma académica”, detalla. Tampoco hace un planteamiento político como una reivindicación ecológica: “Mi película actúa a través de los sentidos, de una percepción sensorial”.

Las semillas que protagonizan la cinta de Seto están fabricadas con animación 3D, el resto de entorno, las plantas y los animales, ha sido grabado de forma real “grabado como no se ha visto antes, con herramientas nuevas, como el robot, el time-lapse y otras técnicas de cine, la aceleración, el zoom para agrandar las figuras”.

En esta original aventura, las cuatro semillas atraviesan diferentes ecosistemas y el viaje se presenta de forma que “lo vemos desde su mirada, con movimientos que no son humanos, no son como nuestros cuerpos, sino que, a través de ellas, busco ofrecer una percepción de la naturaleza que nos rodea, que es muy familiar, pero desde otro lugar”.

La propuesta de Seto consigue lo que se propone, a juzgar por su experiencia con el público en los festivales que ha recorrido con ella. La reacción más común es una sorpresa muy grande al ver imágenes poco comunes. Pero entre estas respuestas, se queda con varias muy especiales.

“Hago muchas presentaciones en ambientes educativos, con escolares a partir de los 7 y 8 años, incluso más jóvenes. En Taiwán, el año pasado, en el festival Golden Horse, una niña de cuatro años veía por primera vez una película en el cine; como no hay diálogos, podía comprenderla y su madre me contó que la niña entendió que, cuando se tiene un problema, no hay que solucionarlo sola, sino que tiene que hacerlo con los amigos, con la forma de solidaridad que las semillas muestran en su grupo; me pareció fantástico que una niña de cuatro años pudiera comprender eso y me dio mucha satisfacción haber hecho la película”.

En Nueva York, Seto se presentó en enero pasado ante un público de estudiantes de unos 14 años. “Pensé que esta generación, tan acostumbrada a TikTok, no se iba a interesar tanto; eran estudiantes del barrio de Queens, un medio humilde, de inmigrantes, y la primera pregunta que me hicieron fue: «¿Esta historia no está hablando de usted misma, que es japonesa, pero vive en Francia?». Esa fue la primera pregunta, de un chico de 14 años. Me sorprendió y me gustó mucho. Otro chico me dijo que había cambiado su punto de vista sobre la humanidad y yo le pregunté, «pero ¿y por qué es la humanidad, si no vemos humanos en las películas?» y me respondió que, para él, Dandelion’s Odyssey habla de la migración, de la solidaridad entre la gente y de no abandonar nunca, sino que hay que continuar buscando la motivación y no abandonar y eso me dio fuerza”.

La presentación en Nueva York coincidió con la campaña del ICE contra los inmigrantes. “me gustó que las semillas transmitieran esta emoción y que la gente pudiera identificarse; es verdad que las semillas nunca abandonan, si una consigue sembrarse, todas las demás la van a ayudar, no lo pueden hacer solas; que nos ayudemos entre varios es lo que necesitamos en un mundo en crisis, porque, si seguimos las indicaciones del sistema capitalista, no va a funcionar. Así que sutilmente creo que estas historias de las semillas hablan sobre eso, sobre la solidaridad y también sobre la migración, porque las semillas están continuamente en movimiento siempre en busca de un hogar”.



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