El planeta será de ellos

El planeta será de ellos

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Semanas atrás fui al colegio a recoger a un familiar; el patio estaba inundado de dibujos y frases infantiles que hacían alusión al medio ambiente, al futuro de la Tierra, a la extinción de especies… Entonces recordé que cuando yo era pequeño ese asunto ni se trataba en la escuela: tal vez algún profesor hizo mención de pasada a la necesidad de mantener limpias las calles y de no maltratar a los animales, pero nada más. Actualmente, el medio ambiente está en el discurso diario de adultos y niños, y estos últimos están tremendamente concienciados, tal vez más que los mayores. Nos hallamos ante un salto generacional de grandes dimensiones que se nota en las palabras de los más jóvenes, y de eso han dado buena cuenta todos los muchachos y muchachas que de una u otra forma han participado este año en FICMEC.

Lo hemos visto fundamentalmente en dos de las actividades del festival: el concurso de cortometrajes Ecofilms y el I Foro de Jóvenes de Canarias por el Medio Ambiente. El primero consiste en un certamen entre alumnos de diferentes centros de FP, tanto de Canarias como de la península, que presentaron en FICMEC varios cortometrajes de no más de tres minutos de duración, todos ellos dedicados al medio ambiente.

Pero, sin duda, la gran novedad de este año ha sido la celebración del foro de jóvenes, una apuesta de FICMEC que ha traído a chicos y chicas desde todas las islas y también de la península. Reunidos en torno a círculos de sillas en plena calle para intercambiar ideas, o bien escuchando cómo Javier Angulo, director de la Seminci, les contaba que con el cine también se crea conciencia medioambiental, su presencia no ha pasado desapercibida en Garachico. Para mí ha sido una gratísima sorpresa ver a casi niños hablar sobre estrategias para preservar el planeta que heredarán. A esas edades yo andaba por el barranco matando ranas y arrancando plantas. Definitivamente, el cuento ha cambiado una barbaridad…

Confieso que me dan cierta envidia estos jóvenes, no solo por ser aún poseedores de ese efímero regalo que es la juventud, sino por el modo en que están aprovechando sus vidas. Y me pregunto qué habría pasado si yo les hubiera hecho un poco más de caso en mi infancia a Félix Rodríguez de la Fuente y a Jacques-Yves Cousteau, que en los años setenta del siglo pasado se asomaban semanalmente a la ventana de mi tele como visionarios profetas para advertirme de que la cosa ya estaba empezando a ponerse fea por aquel entonces. Pero lo cierto es que lo más apasionante de esa parte de mi vida fue ir a cazar ranas, aunque también he de confesar que eso de pasar las tardes entre solares, cañaverales y barrancos fue algo que disfruté plenamente, cosa que no hacen los niños de hoy en día.

Me gusta cómo son estos jóvenes, me gusta que no se estén quietos en sus casas jugando a matar en la playstation, que es casi lo mismo que jugar a matar ranas en el barranco; me gusta que estén en este foro de defensa del medio ambiente. Y me da igual que sean imberbes, que tengan acné y que abusen de expresiones como en plan, o sea y otras de su mundo tribal. Ellos, a diferencia de nosotros cuando teníamos su edad, saben que el planeta será de ellos y no están dispuestos a recibir un vertedero cuando llegue el día de repartir la herencia.

 

Ramón Alemán
Foto: Luz Sosa



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