Larga vida al FICMEC

Larga vida al FICMEC

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Dos personas repitieron hoy, en el transcurso de la gala de clausura del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias, la siguiente frase: «Larga vida al FICMEC». Esas dos personas son Alejandro Krawietz, el nuevo director insular de Cultura de Tenerife, un cargo emanado del Cabildo de esta isla, y Joaquín Gutiérrez Acha, director del documental Dehesa, que hoy recibió una mención especial del jurado del festival de Garachico.

Es bueno que se le desee larga vida al FICMEC, y es bueno que ese deseo provenga de ambas orillas de la cultura: la orilla de la gestión pública y la orilla de la creación. Tengo la impresión, además, de que este deseo tiene visos de convertirse en una realidad: no olvidemos que, aunque el festival ya va por su vigesimosegunda edición, no comenzó hace veintidós años, sino más de treinta, de lo cual es sencillo deducir que en algún momento murió y más adelante alguien lo resucitó. Eso ocurrió en Garachico –antes se celebraba en el Puerto de la Cruz– y buena parte de la culpa la tuvo el que desde entonces es director del certamen, David Baute.

O sea, que estamos ante un festival que es capaz de revivir y que también ha tenido la osadía de no cerrar sus puertas, siquiera provisionalmente, durante este tremendo momento histórico que nos ha tocado en suerte a causa de la pandemia de la covid-19. En otras palabras, va a ser muy difícil tumbar al FICMEC.

Su fortaleza, creo yo, no tiene nada que ver con potencia financiera o con grandes apoyos institucionales (aunque apoyos tiene, por supuesto), sino que se sustenta en la voluntad de un grupo de seres humanos que están convencidos de que lo que hacen está bien hecho. Y lo que está bien hecho merece larga vida.

Nos vemos, si todo va bien, en mayo del año que viene.

Ramón Alemán

Foto: Luz Sosa



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